En la tarde de este 5 de febrero, la parroquia ha sufrido este ataque a algo que, siendo sencillo como un cartel de horario, manifiesta la hostilidad constante en la que vivimos. Agradecemos a los autores de este acto por dos motivos: porque nos permiten vivir la bienaventuranza que premia con el reino de los cielos a los perseguidos; y porque nos permite ir renovando el mobiliario parroquia a través de la acción de la aseguradora. Elevamos una oración por cada uno de los que nos odian. ¡Gracias!



